De UNA: la aventura recién comienza

Proyecto de Voluntariado Universitario de Crítica de Artes

De UNA: la aventura recién comienza
“De UNA. Taller de apreciación y experimentación con lenguajes artísticos” es un programa de actividades lúdicas surgido en el marco del proyecto de investigación “Formación artística y compromiso social. Estudio de caso y diseño de nuevas propuestas”. Un equipo de estudiantes y graduados de Crítica de Artes, con la dirección de la profesora Ma. Sofía Vassallo, lo lleva adelante en el Centro de Día, “Gracias a la vida”.
De UNA: la aventura recién comienza
Desde el 20 de abril, los jueves por la tarde, el equipo De UNA convoca a los concurrentes del Centro de Día Nº 19, en el Barrio de San Telmo, a participar de variadas experiencias con diferentes lenguajes y objetos artísticos. Las actividades fueron planificadas en permanente diálogo con las autoridades de la institución para ajustarlas a las necesidades, intereses y motivaciones de los participantes. El equipo está formado por los graduados Camila Pose, Soledad Schönfeld y Alberto Stabile y por los estudiantes Laura Amarilla, Agustina de Chazal, Mariano Chavero, Patricia Grau, Silvia Guzmán, Mariela Langdon, Vicky López, Nadia Maresi y Paula Morgade.

En el primer encuentro se propusieron ejercicios breves con las expresiones artísticas que se abordan a lo largo del primer cuatrimestre (música, artes visuales, teatro, arpilleras chilenas, fotografía y encuadernación). Todos participaron con mucho entusiasmo en un clima festivo. El 27 de abril, se trabajó artes visuales e identidad latinoamericana a partir de Frida Kahlo. Los concurrentes asistieron a la proyección de un material visual en el que se les propuso un viaje por su vida, su universo doméstico y su obra. Durante esa presentación se logró un intercambio interesante con la coordinadora del taller, Silvia Guzmán. Se compartió información, se reflexionó sobre la creadora, no sólo a nivel plástico, sino también a nivel vivencial. Se logró relacionar el dolor físico de Frida con los dolores comunes de quienes participaron y la idea de que pese a todo se puede producir, crear, trabajar, disfrutar y merecer los momentos de plenitud que se viven. Se habló acerca de la expresión creativa donde se puede poner el dolor y sacarlo de los cuerpos. De cómo el arte cura. Fue muy interesante cómo cada uno enriqueció la propuesta con sus acotaciones y comentarios. Luego se repartieron papeles de colores. Se los invitó a que dibujaran en ellos alguna imagen que les remitiera a lo que habían visto de la pintora. Cada grupo pegó lo producido en papeles afiches negros y armó murales sobre Frida.

El 4 de mayo, Vicky López, coordinó un taller de fotografía. En el primer tramo proyectó un completo material sobre la historia de la fotografía con información técnica y ejemplos. Después, los participantes hicieron retratos fotográficos entre ellos, individuales y en grupos, con las tablets con que cuenta el Centro. Los talleristas De UNA los asistieron en las tomas y en el uso del dispositivo. Muchos de ellos se produjeron artísticamente, se caracterizaron, posaron en lugares elegidos. Otros grupos crearon escenas risueñas, picarescas, casi de telenovelas y composiciones visuales divertidas.

El 11 de mayo, Alberto Stabile hizo una presentación acerca de cómo el texto escrito puede modificar una imagen de distintas maneras. Los participantes intervinieron en la interpretación de las fotografías con creaciones orales espontáneas que enriquecieron esa instancia de ejemplificación. En la segunda parte, Vicky López, les repartió fotografías impresas que ellos habían tomado en el encuentro anterior. Con la colaboración de todo el equipo De UNA se distribuyeron en cada mesa las fotos y organizaron una composición de esas imágenes que pegaron en un plano de papel blanco. Posteriormente, pensaron colaborativamente con qué mensajes escritos podrían complementarlas. Armaron breves historias, les colocaron epígrafes divertidos, interpretaron los retratos de acuerdo a vivencias personales y acordaron qué escribir, dónde y de qué manera. Lo hicieron de forma conjunta conforme a sus capacidades y deseos. Como cierre, cada equipo mostró su producción y leyeron lo que habían escrito. El resto atendió entusiasta y festejó las producciones. Este día se festejaba el cumpleaños 82 de Juana, una de las concurrentes, así que el encuentro terminó cantando y comiendo torta.

Después vinieron las tres jornadas coordinadas por Mariela Langdon. Fueron la introducción al mundo de las artes dramáticas. Se articuló la propuesta con lo ya experimentado en De UNA y, de ese modo, justificar la entrada a la labor por medio del teatro de objetos que incluye al títere, a la marioneta y a otros cuerpos objetuales animados. Las presentaciones tuvieron una breve introducción teórica con contenidos mínimos sobre técnicas e historia, ejemplos fotográficos y fílmicos y la recuperación en imágenes de los trabajos anteriores producidos por los integrantes del ’19. La parte práctica, enfocada en lo lúdico y lo creativo, apuntó al desarrollo de destrezas manuales, de competencias discursivas y de especificidades de la puesta en escena. Cada encuentro se desplegó con cinco o seis equipos que exploraron estilos diferentes de realización con materiales diversos a partir de consignas escritas y orales y por la selección y adaptación de los textos dramáticos con la finalidad de realizar representaciones breves.

El 18 de mayo fue el primer día de la tríada teatro. El punto de partida fue aprehender la idea de que para animar a la fotografía había aparecido el fílmico y que la materialidad de la pintura, de la ;escultura o de las artes decorativas puede encontrar su animación, en vivo, en la ilusión que crea el teatro de objetos. Se contrastaron conceptos tradicionales y modernos sobre títeres, marionetas y objetos con fragmentos de la película estadounidense “La novicia rebelde” de Robert Wise y del video del espectáculo “Tango” de la bailarina rusa Inga Savitskaya. Espontáneamente, la coordinadora y el auditorio cantaron “El choclo”, tango de Villoldo que acompañaba a ese video; a partir de lo cual se multiplicaron las intervenciones de los concurrentes expresando sus experiencias y saberes. La técnica contemporánea de ese día se indagó a través de la dramaturgia del vestuario y de la utilería y se inspiró con la proyección del espectáculo “Boliloc” del francés Philippe Genty para propiciar la creación de personajes grotescos realizados con actores desmembrados. Los concurrentes hicieron el esfuerzo necesario para lograr una técnica desviada de la norma. Estaban desconcertados. La consigna para la puesta en escena fue una improvisación pautada con diálogo de tema adulto, basada en una situación común de consultorio terapéutico, con el remate textual: “¡La pucha que está loca Buenos Aires!”. El disparador les dio confianza. Ayudados por los asistentes De UNA, uno por cada grupo, pudieron liberar, en boca de los personajes, variados discursos que produjeron espontáneamente. Apareció el desamor, la política económica, la injusticia, la adicción, los cambios de época y mucho más. Entraron al código teatral.

Junio, primer día del mes, segunda fase del bloque teatro. La propuesta de Mariela fue revisar el contenido anterior y compartir las fotos de los personajes creados por el ‘19: la monja, el juez, el porteño, la gallega, y la mucama. Vieron y apreciaron su propio trabajo. Disiparon cierta extrañeza que produjo lo desconocido del primer encuentro. Hubo entrega, participación fluida y asistencia casi completa, los concurrentes estuvieron potenciados y el equipo De UNA también. El ejemplo teórico del día fue local: el video del Centro Cultural Espacios de Villa Ballester, teatro independiente de Buenos Aires de la compañía de títeres argentina de Omar Álvarez, con la obra “El soldadito de plomo” de Hans Christian Andersen, dirigida por Rafael Curci, con la voz y la imagen de un relator insospechado, el actor argentino Alfredo Alcón. El entusiasmo fue evidente en la concurrencia. El ejemplo jerarquizó a la actividad que se centró en el relato de textos de plumas argentinas de excelencia titiritera: Alfonsina Storni, Mané Bernardo, Sarah Bianchi, Ariel Bufano y Javier Villafañe. Los concurrentes disfrutaron de la confección de títeres corpóreos con papel doblado, con bolsas de papel y papel plano con vara de madera. Ya no usaron sus cuerpos de actores como material sino que manipularon objetos. La variedad de personajes salieron de las cinco historias que fueron trabajadas en grupo con la orientación de los asistentes de De UNA. La representación se hizo respetando los códigos del teatro, con preámbulos, silencios, aplausos y reflexiones sobre las metáforas de tema adulto que tocaban los relatos: la falta de fe, la discriminación, el hambre infantil, la muerte y el amor a la vida.

En el tercer día que teatro desarrolla su actividad, 8 de junio, la culminación de la unidad teatro de objetos. La proyección de base que eligió la coordinadora fue el compendio del trayecto con detalles significantes. Es así como despegó hacia el tema de la jornada: marionetas gigantes con textos de Federico García Lorca en homenaje al grupo de teatro universitario “La barraca”, que él mismo dirigía. Las cuestiones que se trataron fueron la crítica social, el poder, los ricos, los pobres, el teatro popular, el teatro en verso con lenguaje obsceno, la pacatería, la guerra civil, la dictadura, la vida, la muerte, las ideas, entre otros. Un sintético video relató la vida, obra y muerte del poeta abriendo el diálogo entre Mariela y los concurrentes que participaron conmovidos y compenetrados, manifestando conocimiento de la vida y la obra del poeta. La ocasión de cierre presentó el cruce de las técnicas anteriores y sumó elementos nuevos. Hubo diálogo y relato en los textos punzantes, divertidos y atrevidos en verso, un autor célebre universal y un solo elenco con una obra de producción conjunta. Mariela propuso jugar roles específicos del teatro y convirtió a los presentes en una compañía. Ella, como directora, seleccionó a seis actores para entrenar las voces de las marionetas y los asistentes se unieron como guías de los cinco grupos restantes para confeccionar un personaje por equipo y asumir su manipulación según los requerimientos del texto dividido en escenas. La marioneta que hizo de poeta relator la confeccionó Mariela para mostrar el proceso de su construcción y los trucos para su movimiento.

El tamaño que se trabajó fue la escala humana, con vestuario corporizado sobre la armadura de una percha y un palo de escoba, con cabezas y manos hechas con bidones y guantes reciclables que se cortaron, inflaron y decoraron afines a las características que proponían los textos, más un mecanismo interno con hilos. El final de fiesta fue la representación de la obra con la inclusión de una canción que Lorca esboza en uno de los versos y que la coordinadora incorpora para potenciar el marco de la puesta. Es “el vito”, del folklore andaluz, que todos cantan entusiasmados como despedida.

En cada encuentro Mariela Langdon realizó la curaduría musical. En el taller de Frida sonó;música mexicana y en los encuentros de fotografía y de teatro de títeres canciones relacionadas con esas temáticas. Al finalizar, los concurrentes bailaron espontáneamente, con entusiasmo y disfrutaron de los temas que se escuchaban. Vicky López hizo el registro fotográfico de todas las actividades del taller y Camila Pose, Paula Morgade, Agustina de Chazal y Alberto Stabile, el de videos. Mariano Chavero fue el habitual encargado de que la técnica audiovisual y el sonido funcionen y, cuando no se utilizan esos dispositivos, se mezcla alegremente entre los concurrentes a sostener las actividades. Laura Amarilla es quien se hizo cargo de la comunicación visual del proyecto y el manejo de las redes sociales. Nadia Maresi y Patricia Grau con el espíritu colaborativo y solidario que caracteriza a De UNA, participan en todas las actividades y funcionan como soporte de la coordinación de cada encuentro.

El colectivo De UNA experimenta que sólo mediante un trabajo coordinado, en equipo y con apoyo de todos sus integrantes se puede llevar a cabo la propuesta con la que llegó al Centro de Día Nº 19. La experiencia muestra lo enriquecedor de la interacción dentro de un grupo heterogéneo, ya sea en cuanto a formación, edad o intereses. Aprender a aprender con otros en un plano de horizontalidad, con respeto y alegría, donde se comparten las experiencias personales y profesionales, el vínculo de confianza y afecto construido con los adultos mayores que concurren al “Gracias a la vida”, son lo más enriquecedor y valioso de este primer cuatrimestre.

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